¿Cómo el color redefine la piel arquitectónica?
En la arquitectura contemporánea, el color se ha consolidado como un elemento estratégico en el diseño de envolventes. No solo condiciona la percepción visual del edificio, sino que influye en su integración paisajística, su comportamiento lumínico y su capacidad para transmitir identidad.
Con esta premisa presentamos la carta de colores 2026, que celebra la diversidad cromática del mundo que habitamos y que, al mismo tiempo, ofrece soluciones metálicas adaptables, duraderas y contemporáneas para los edificios del futuro.

Metalizados que capturan la luz: la vibración de las fachadas vivas
La luz es uno de los materiales más poderosos de la arquitectura. Por eso, nuestra nueva carta pone en valor los acabados metalizados, capaces de transformar una fachada en un organismo cambiante. Bajo el sol, estos tonos vibran, se intensifican y generan un efecto luminoso que aporta dinamismo sin estridencias.
Son colores que no solo se ven: se perciben. Cambian con la hora del día, con la estación, con el clima. Permiten que el edificio dialogue con su entorno y se convierta en parte activa del paisaje urbano o natural.
Estos tonos permiten:
– Transmitir la idea de luminosidad, aportando dinamismo sin estridencias.
– Mejorar la lectura volumétrica del edificio según la incidencia solar.
– Integrarse en contextos urbanos sin perder presencia arquitectónica.
A esta familia se suman dos nuevos aluminios exclusivos de KingZip, que amplían las posibilidades creativas para envolventes continuas, cubiertas y fachadas de alto rendimiento.
Roble Claro: estética natural con prestaciones técnicas avanzadas
La arquitectura contemporánea busca cada vez más la conexión emocional con los materiales naturales. Sin embargo, esa búsqueda no siempre es compatible con las exigencias técnicas de los proyectos actuales.
Por eso presentamos el nuevo acabado efecto madera roble claro: una superficie que transmite la calidez, la textura y la naturalidad de la madera, pero con la durabilidad, estabilidad y resistencia del metal. Una solución pensada para espacios que requieren cercanía, humanidad y equilibrio sin renunciar a la eficiencia.
Cuatro universos sensoriales para diseñar con intención
La carta de colores 2026 no se organiza solo por tonos, sino por sensaciones. Porque el color no es un dato: es una experiencia. Cada grupo cromático está pensado para acompañar una intención arquitectónica distinta:

1.Claridad y frescura
Blancos, fríos y arenas que evocan pureza, ligereza y serenidad. Ideales para proyectos que buscan luminosidad, limpieza visual y una presencia discreta pero elegante.
2.Naturaleza y tradición
Rojizos, verdes y tonos inspirados en el otoño, los bosques y las bodegas. Una paleta que conecta con la tierra, con lo que permanece. Perfecta para entornos rurales, patrimoniales o proyectos que buscan autenticidad.
3.Horizontes y calma
Azules que recuerdan cielos abiertos y mares tranquilos. Colores que invitan a la contemplación, al sosiego, a la amplitud. Una opción ideal para espacios que buscan transmitir bienestar y equilibrio.
4.Solidez y modernidad
Grises, aluminios, roca, piedra y metalizados. La esencia de la arquitectura contemporánea: sobria, precisa, tecnológica. Una paleta que habla de innovación, rigor y carácter.
Una invitación a diseñar con diversidad, armonía y personalidad
La nueva carta de colores 2026 es más que una herramienta: es una inspiración. Una forma de entender el color como un elemento arquitectónico capaz de transformar la percepción del espacio, reforzar la identidad de un proyecto y generar emociones duraderas.
Es una paleta pensada para arquitectos que buscan soluciones cromáticas que combinen prestaciones técnicas, coherencia estética y capacidad expresiva. Una paleta que permite diseñar envolventes que dialogan con el entorno, refuerzan la identidad del proyecto y aportan valor a largo plazo.
Si quieres explorar todas las tonalidades y acabados, puedes acceder a la carta completa aquí: